"El tiempo pasa"


A veces no somos conscientes de ello, pero puede que lo que estás viviendo ahora mismo, en este preciso instante, no vuelva a ocurrir nunca. Esto que acabo de decir te puede hacer pensar en momentos que desearías con toda tu alma rebobinar, para poder estar ahí otra vez. Se te pueden venir a la cabeza numerosas noches de verano, paseos por la playa, fiestas de cumpleaños o simples tardes matando el tiempo con los amigos en el banco de un parque. Muchos de nosotros seguramente sabemos a qué día volveríamos y qué errores del pasado intentaríamos enmendar porque, al fin y al cabo, todos cargamos con una cruz a cuestas.


Pero esa cruz puede ser de muchas maneras, tamaños y pesos diferentes. Puede ser por lo que se hizo o por lo que no, por el exceso o la falta de vergüenza, inteligencia, respeto, etcétera, pero sobre todo vergüenza. Normalmente, uno se acaba liberando del peso de la culpa, pero hay excepciones. Hay ocasiones en las que piensas que vas a cargar con ella durante toda tu existencia. La pregunta que se te puede plantear ahora es: ¿Soy yo una excepción? ¿Qué me hace pensar que yo soy diferente a los demás?
Esa pregunta es una de las que te formulas a ti mismo en esas noches de insomnio, en esas madrugadas de viento golpeando la persiana, de calles vacías, de ojos con la mirada al techo o a esa foto que te lleva al momento clave.


Ese es uno de los grandes poderes de la fotografía: el poder llevarte de nuevo al lugar donde fuiste feliz, donde no te importaba ni el ayer ni el mañana, donde eras tú mismo. En cambio ahora, no te reconoces al mirarte al espejo, eres otro.


Las fotografías son lo más cercano a los viajes en el tiempo, pero aún así están muy lejos de cumplir con la realidad que queremos, que es volver a vivir ese día, pero en carne y hueso. Todo porque no lo valoramos como debimos en su momento.
A veces no somos conscientes de ello.